El recuerdo del fantástico Gilles

Hace exactamente treinta y nueve años atrás fallecía Gilles Villeneuve, el Príncipe de la Destrucción, en un accidente durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica. Llegó a Maranello a fines de 1977 por una genial avivada de Il Commendatore. Fue un auténtico campeón sin corona y aún es amado por los tifosi.

Sábado 8 de mayo de 1982, circuito de Zolder en Bélgica. Gilles Villeneuve sale furioso a la pista con el último juego de cubiertas nuevas para tratar de arrebatarle la pole a su ex amigo y ahora rival Didier Pironi por lo que consideró una traición de parte de su compañero de equipo y amigo hasta ese momento en el Gran Premio de San Marino en Imola disputado unas semanas atrás.

Dos intentos fallidos lo llevaron a buscar una última vuelta pero se encontró con el March de Jochen Mass en TerlamenbochtEl piloto alemán venía muy despacio y en una maniobra en la cual hubo una falta de entendimiento increíble, Mass se tiró hacia afuera para que Gilles lo supere por adentro pero el canadiense también fue por afuera. La Ferrari 126 C2 se levantó por los aires y dio un par de tumbos mientras el cuerpo del piloto canadiense salía despedido y quedaba tendido contra un alambrado.

A bordo de la 312 T5 de 1980 en Canadá.

Lo atendió el doctor Sid Watkins, el médico que en 1994 asistiría a Ayrton Senna en el fatídico Gran Premio de San Marino 1994. Este lo acompañó al hospital de Lovaina para que sea atendido pero nunca tuvo esperanzas que el canadiense sobreviviera. El golpe también fue devastador para el fundador de la Scuderia, don Enzo Ferrari ya que la relación entre ambos podía definirse como de padre-hijo.

Sus comienzos en la Fórmula 1

Lo descubrió James Hunt en la Fórmula Atlantic en 1976 y se lo sugirió a Teddy Mayer quien ni lerdo ni perezoso lo fichó para McLaren. Corrió para el equipo inglés una sola carrera, el Gran Premio de Inglaterra en 1977 y ahí apareció Ferrari para llevárselo.

El Príncipe de la Destrucción, apodo que cariñosamente le puso Il Commendatore por la forma en que le sacaba el máximo jugo posible a sus autos hasta destruirlos, se animaba a hacerle frente a don Enzo como ningún piloto se atrevió y no fue reprendido por su jefe:

Este coche es una mierda, estoy perdiendo el tiempo. Lo pilotaré durante todo el día, haré trompos, lo estamparé contra las vallas, haré lo que usted quiera porque es mi trabajo. Simplemente le digo que no somos competitivos”

Siempre tenía una sonrisa disponible.

En Ferrari

Disputó 66 carreras con el equipo de Maranello, ganó seis de ellas y subió al podio en trece oportunidades. Nos regaló momentos sublimes de la Fórmula 1 como su duelo con René Arnoux en 1979 en Dijon-Prenois, sus victorias en Mónaco y Jarama en la temporada 1981, en Holanda 1979 cuando condujo una vuelta en el circuito de Zandvoort en tres ruedas y Canadá 81 corriendo bajo el agua y con el alerón delantero doblado que le impedía ver la vista.

Su estilo de manejo era ir demasiado rápido y de costado tal como hacía en su Canadá natal. Su talento fue pocas veces visto en la Fórmula 1 y por eso se ganó un lugar entre los diez mejores pilotos de la historia para este blogcito. Salut Gilles.

Pasando a Riccardo Patrese en Zolder 1979. Ese año sería subcampeón detrás de Jody Scheckter.

Fotos: gentileza Scuderia Ferrari.

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.