Corre Jim, corre

Se cumplen 53 años del fallecimiento de uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1, Jim Clark. El Escocés Volador fue un gran piloto y sus mayores características eran la economía de esfuerzos y la suavidad con la cual conducía ya que jamás castigaba a los autos que usaba.

El tipo amaba correr y era casi lo único que creía hacer bien. Su estilo de manejo no era espectacular ni mucho menos pero ver la naturalidad con la que conducía cualquier auto era una delicia para los ojos. Nada de gestos ampulosos, ni maniobras extrañas o condenables hacia sus rivales. Jim Clark era, al igual que Juan Manuel Fangio, un gentleman driver. Y su nombre estuvo asociado con mis recuerdos de infancia. No vengo de una familia fierrera precisamente (los deportes heredados fueron el fútbol, el rugby, el golf, el tenis y la navegación a vela) pero el nombre de Jim lo escuché en muchísimas ocasiones. Y siempre fueron opiniones más que positivas sobre su capacidad para ganar con cualquier coche.

Tenía la innata capacidad de hacer rendir a un vehículo de la misma manera con diferentes puestas a punto. Y era tan cuidadoso con los autos que conducía que en 1963 ganó tres carreras seguidas con el mismo juego de neumáticos. Ese año se consagró campeón al ganar siete de diez carreras a bordo del revolucionario Lotus 25 en el cual iba casi acostado para vencer la resistencia al avance.

Claro que no fue su única hazaña en la categoría reina del automovilismo mundial. En Nuburgring 1967 consiguió la pole ¡por nueve segundos de diferencia! sobre el segundo. Corrió únicamente para el equipo Lotus. Fue campeón en 1963 y en 1965. Ganó 25 carreras oficiales y además sumó otros 19 triunfos en pruebas no válidas para el campeonato mundial.

Todos sus sueños se truncaron ese domingo 7 de abril de 1968 en Hockenheim cuando la cubierta trasera derecha de su Lotus 48 dijo basta y el auto se salió de control y pegó contra un árbol del bosque. En aquellas épocas no había guard-rail para separar la pista del bosque. Jim falleció en el acto y a partir de ese momento se convirtió en leyenda para los amantes de la Fórmula 1.

Fotos: gentileza Jim Clark Trust.

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

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