Guillotina a la italiana

La crisis en Ferrari parece no tener fin y los popes del equipo italiano están buscando una solución política para sus males porque creén que echando a Mattia Binotto calmarán los ánimos de todos y de paso lavarán sus culpas.

Diego Fernando Latorre fue un eximio futbolista argentino que brilló desde fines de los 80 hasta finales de los 90 pero su momento de mayor reconocimiento mediático fue cuando acuñó una frase memorable para describir la crisis por la cual pasaba su club de aquel entonces: Boca es un cabaret disparó Gambetita en abril de 1998 para dejar asentada la principal razón por la cual ese equipo dirigido por Héctor Rodolfo Veira perdió el campeonato a manos del Vélez de Marcelo Bielsa. Y esta frase, que es tan aplicable a muchos clubes e instituciones, le cae como anillo al dedo a Ferrari. Porque el equipo italiano además de ser un cabaret también es un polvorín a punto de estallar.

El choque provocado por Charles Leclerc en el GP de Estiria fue la gota que rebasó el vaso. ¿Y ahora?

Il Cavallino Rampante es un equipo cruzado por la italianidad (sí, esa que tanto amamos pero que a veces nos resulta tan contraproducente para nuestros intereses) en todo sentido. Veamos: cuando se aprobó el límite presupuestario en la Fórmula 1 este año la Scuderia decidió no echar a ninguno de sus trabajadores y por ello se puso a buscar alternativas para competir en el WEC y/o en la Indycar americana aunque una segunda lectura nos lleva a pensar que no quieren que les pase lo mismo que sucedió con James Allison cuando éste se marchó a Mercedes y se llevó un montón de secretos de Maranello.

También prefieren en sus filas a gente de su misma nacionalidad lo cual no deja de ser una conducta un tanto romántica aunque tal vez un poco limitada si vemos como la globalización se apoderó de los otros equipos. ¿No es una extravagancia que Mercedes haya decidido utilizar las sedes de Brackley o Brixworth en Inglaterra? Y desde el 2014 ganaron todo sin dejar de ser alemanes. Jean Todt consiguió como jefe de equipo seis títulos de pilotos y siete de constructores y es francés, toda una rareza para la Scuderia.

El box de la Scuderia tiene muchísimo trabajo estos días.

Ejecutar a Mattia Binotto ahora o darle salida en este momento a Sebastian Vettel son soluciones políticas y teñidas de gatopardismo por parte de John Elkann o Louis Camilleri que sólo buscarán salvar su ropa sin importarles si la crisis dentro del equipo finaliza o no. Y este momento me recuerda tanto al despido de Alain Prost que te dejo este excelente artículo sobre el mismo. Para comparar épocas y darnos cuenta que pocas cosas cambiaron en el seno del equipo italiano.

A Mattia Binotto lo pusieron como jefe de equipo sin pensar si era apto para el cargo y estas son las consecuencias. Es un excelente ingeniero y de hecho debería volver a su puesto anterior ni bien la cúpula lo cepille del cargo (inevitablemente ocurrirá) aunque habría que ver que idea tienen John & Louis al respecto. Sacarlo del medio a Binotto es la forma más elegante de no hacerse cargo de sus errores. Quisiera saber quien aprobó el diseño original de la SF1000 que montaba un motor sospechado de ilegal y que por el acuerdo secreto con la FIA tuvieron que cambiar.

¿Podrá levantar el rendimiento Seb en Hungría? Cuantas dudas…

La crisis viene por la falta de claridad de la cúpula directiva y es casi permanente desde 1979 salvo cuando Jean Todt se puso firme y contrataron a Michael Schumacher. Los resultados son una consecuencia de muchos ítems y la claridad dirigencial es uno de ellos. John Elkann y Louis Camilleri son unos genios fabricando y vendiendo autos de calles (con ver los balances anuales te vas a dar cuenta fácilmente) pero para gestionar al equipo de competición en general se necesita un líder como en su momento lo fue Luca Cordero Di Montezemolo. La llegada de Antonello Coletta para reemplazar a Binotto me huele a que es una jugada para descomprimir tensiones y que nada cambie radicalmente mientras esperan al nuevo coche del 2022.

O sea que pienso que siempre pueden empeorar aún más las cosas dentro de la estructura del equipo y que los cambios que se llevan a cabo son simple maquillaje para no atacar los problemas de fondo. Y algún día alguien deberá hundir el bisturí hasta el fondo pero mientras tanto los tifosi sufren alrededor del mundo sin encontrar respuestas válidas. ¿Podrá la Scuderia modificar su conducta autodestructiva y no dispararse en el pie permanentemente? Permítanme dudar…

Fotos: gentileza Scuderia Ferrari

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

1 respuesta

  1. miércoles 22 julio 2020

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