El infierno no está encantador

Aún no empezó la temporada de la Fórmula 1 y la célebre frase de Diego Latorre parece haber cruzado el Atlántico para instalarse en Maranello: Ferrari es un cabaret y nunca mejor aplicado el slogan de Gambetita. Todo es culpa de los directivos de la Scuderia.

Estoy convencido que en Ferrari se apresuraron en darle salida a Sebastian Vettel cuando aún no se había disputado ni una carrera de esta atípica temporada porque esa decisión iba a enrarecer el clima interno y arrastraría a una lucha sin sentido tanto a Seb y como a Charles donde la única perjudicada iba a ser la Scuderia. Desgraciadamente mis temores están a un paso de convertirse en realidad. Ya no importa si ocultaron el rendimiento de la SF1000 ni nada de eso sino de las relaciones humanas. ¿A quién reportará Vettel? ¿Cumplirá las órdenes de equipo? ¿Le darán el mismo auto que a Charles?

Respuestas: a él mismo, no y no. Estas respuestas determinarán como seguirá el resto de la temporada ya que nunca es beneficioso que una escudería tenga a sus pilotos enfrentados entre sí (claramente esta Ferrari de hoy en día no es la McLaren de la temporada 89) y menos sabiendo que hay uno que se marchará en menos de seis meses. ¿Qué orden de equipo va a obedecer Seb? ¿El tipo es cuatro campeón del mundo y lo van a humillar a hacer ese trabajo para favorecer al piloto que seguirá en el equipo? Kimi lo hizo porque su filosofía de vida es otra no porque no tenga aptitudes. Y recién le dijeron que no iba a seguir con el equipo cuando ya estaba terminando la temporada 2018 en la cual Maurizio Arrivabene y compañia lo privaron del campeonato (si tenía el mismo auto que Vettel lo ganaba pero los cráneos de Maranello decidieron regalarle otro título a Lewis Hamilton) por un mero capricho.

¿Cuántas carreras disputará Seb antes que lo rajen?

Las declaraciones de Vettel en la conferencia de prensa en el Red Bull Ring de Austria solamente sirven para ver como la Scuderia tendrá que resolver más temprano que tarde la relación con sus pilotos. Puede ser que entre Vettel y Leclerc todo sea cordialidad y buena onda para trabajar pero en la pista comenzarán los inconvenientes. Esas intrigas palaciegas que tanto gustan en Ferrari estarán presentes una vez más y su duración dependerá sobre la determinación a tomar con el piloto alemán ya que no creo que termine la actual temporada. Y estas declaraciones del cuádruple campeón mundial (“Ferrari nunca me envió un contrato así que no hubo ninguna negociación”) abren las puertas del infierno. El infierno está encantador reza una canción de Los redondos y en este caso se vestirá de rosso corsa. ¿Habrá suficientes matafuegos para todos?

Foto: gentileza Flickr/Artes Max

Gonzalo Ferrer

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1. Rock, mucho rock.

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