Un lío de la Madonna en Maranello

Una verdadera novela mexicana se vivió ayer durante el Gran Premio de Rusia en la radio del equipo Ferrari cuando Sebastian Vettel no obedeció las órdenes del box para que Charles Leclerc recuperase la punta de la carrera y el alemán, con palabras amables, se negó alegando que le tenía que sacar más diferencia a Lewis Hamilton para quedarse con la posición ya que había largado tercero. Este simple hecho demostró que, en apenas cuatro carreras, se declaró la guerra entre ambos pilotos de la Scuderia y que no tienen intenciones de ceder un milímetro en sus reclamos y menos en el protagonismo. Todos sabemos que el futuro de Ferrari es Charles y no Seb por una lógica cuestión de edad pero Mattia Binotto y compañía deben recordar que desde el 2015 a la fecha el piloto alemán viene dando la cara por el equipo en situaciones extremas como las que vivió desde el año pasado tras su error en el Gran Premio de Alemania llegando prácticamente hasta la actualidad. Las ganas de mostrarse y de triunfar del piloto monegasco son incuestionables pero Binotto va a tener que hacer un trabajo más fino para mantener contentos y contenidos a sus pilotos. Como primera medida tienen que bajar los decibeles todas las partes involucradas y hacer un mea culpa sobre los errores cometidos por todos y que posibilitaron entregarle en bandeja la carrera a los de Brackley, cuya única virtud fue mantenerse en pista sin escándalos hasta que les apareció esta inesperada oportunidad de ganar la carrera (Toto Wolff debe ser un hombre muy creyente por el milagro que se presentó delante de sus ojos…) con la falla del aislamiento de la parte híbrida de la unidad de potencia de Sebastian y que por eso lo hicieron detener ya que había un riesgo muy grande de electrificación del auto. Aunque cueste creerlo este hecho ¿fortuito? le evitó a los de Maranello un dolor de cabeza peor, veamos porqué: 
1) Vettel no tuvo nunca la intención de devolverle la punta de la carrera a Leclerc en pista lo cual era un problema mayúsculo.
2) Ferrari manejó mal los tiempos al exigirle al alemán que le devuelva el puesto al piloto monegasco y a partir de eso se olvidaron que el enemigo a vencer eran los Mercedes y no los propios compañeros de equipos.
3) El box tuvo que tomar el toro por las astas y pasaron al plan C que consistía en que primero pare Charles para hacerle el undercut a su compañero de equipo y así lograr que vuelva la calma.
Todo esto quedó en la nada al abandonar Seb pero se hubiesen vivido momentos de mayor tensión en caso que ambos coches siguiesen en la pista y consiguiesen la victoria que se les escapó por una mezcla explosiva de egos, órdenes confusas y a destiempo del box, un error estratégico  con la detención extra en boxes de Charles y mucha, pero mucha mala suerte cuando se detuvo el auto de Sebastian en un lugar donde hizo que entrase en acción el virtual safety car permitiendo que las flecha de plata dominen a su antojo el resto de la carrera.  Hasta Toto Wolff tuvo la grandeza de reconocer que sin esos safety car no hubiesen podido ganar la carrera.
La siguiente pregunta que se deben estar haciendo en los headquaters de Ferrari tiene que ser ¿qué hacemos con Sebastian ahora que tenemos esta guerra innecesaria entre nuestros pilotos?
Por el bien de la Scuderia tendrían que analizar  y responder muy rápido ya que el auto tomó un ritmo de evolución muy importante y es más que posible en la próxima temporada pelear ambos campeonatos.

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